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Flores en el mes de Mayo- Padre Javier Leoz

A Ti Madre, que eres ensalzada y venerada por los siglos de los siglos, te presento la flor preferida de la literatura y las artes: la cala
Simboliza, además, la pureza y la dulzura que todo el que te contempla y te reza quisiera alcanzar para sí mismo y para los que le rodean.

La cala simboliza la quietud y la firmeza. Ofrecemos a María nuestro deseo de permanecer sólidos en nuestros criterios cristianos. Que nada ni nadie perturbe la paz que encontramos al sentir muy cerca la presencia de Dios en los acontecimientos de nuestra vida.

Pidamos a María: SER FIRMES EN NUESTROS CRITERIOS CRISTIANOS




Querer salir de nosotros mismos. De contemplarnos menos y saber que María es un reflejo de la ternura de Dios. Ofrecemos el Narciso como símbolo de querer arrancar de nosotros mismos el “ego” que nos impide ser más humildes y menos creídos. Cuántos hermanos nuestros, al igual que la famosa leyenda griega, mueren en vida al permanecer en un constante enamoramiento y endiosiamiento de sí mismos.

Al leer la leyenda de Narciso, de cómo perecería en las aguas del río por complacerse y mirarse en su belleza, no puedo menos de pedir a María que ayude a este mundo nuestro a ser más crítico con lo aparentemente estético pero en el fondo puede resultar vacío y muerto.

Pidamos a María: SER HUMILDES PARA ACOGER A DIOS




Acercarnos a María es sentir que el corazón late con el sístole y el diástole de la felicidad y de la alegría.

El Jacinto simboliza el corazón feliz y rebosante. Encontrarnos con María es querer que Ella toque un poco esa parte de nuestro ser que se debate entre el bien y el mal, la pobreza y la riqueza, la salud y la enfermedad, la paz y la violencia.

Ofrecer a María, la flor del Jacinto, es dejar un hueco en el interior de nuestros corazones para que ella lo llene con la presencia de Cristo Resucitado.

Por cierto; ¿sabías que los Jacintos necesitan pasar por un tiempo frío para florecer?. Ojalá que la situación gélida en el campo de la fe que está viviendo la Iglesia en algunos continentes y, especialmente en algunos países, sea un presagio de un nuevo florecimiento de auténticos testigos del Señor.

Pidamos a María: QUE SEAMOS SEMBRADORES DEL AMOR DE DIOS




La hortensia simboliza al capricho. María supo renunciar a un modo de vida (que le hubiera resultado menos conflictivo y no tan complicado) para que se cumpliera todo lo profetizado desde antiguo: dar a luz a Cristo.

Dejar esta flor a los pies de Santa María es ser conscientes de que la fe nos exige pequeños esfuerzos personales y comunitarios.

Dicen que la Hortensia necesita de una constante humedad para florecer. Pidamos a María que mantengamos húmeda el alma con la lluvia de la oración continua.

Pidamos a María: RENUNCIAR AAQUELLO QUE NOS PRODUCE INSEGURIDAD




Cortar en esta jornada una rosa a Santa María es querer para la Virgen, que es la Reina y Madre, aquella flor que es considerada como la reina de las flores.

No hay rosa sin espina…ni vida sin dificultades. Llevar entre las manos una rosa ante la figura de Santa María es ser conscientes de que no hay contradicción ni escollo alguno que no se puedan resolver con un poco de esfuerzo por nuestra parte y con un poco más de confianza en Dios.

La rosa tiene como virtud que crece, se desarrolla y florece en las situaciones ambientales más adversas con la única condición de que luzca un poco el sol.

Pidamos a Santa María que, como cristianos, vayamos creciendo como amigos de Jesús en este momento histórico traspasado y convulsionado por tantos contrastes ideológicos, sociales, políticos y religiosos que nos preocupan.



Pidamos a María: SER FUERTES CONFIANDOLE A DIOS NUESTRAS CRUCES


LA FLOR DE ANTUNIO

Cultivar esta flor para el mes de mayo es regalar a la Virgen María la solidez de nuestra fe.

La flor de Antunio es una planta que se caracteriza por dar a luz una flor de larga duración y por su originalidad.

Los cristianos hemos de aprender, y nunca olvidar, que la vida cristiana no es un traje de “quita y pon”. El Bautismo hizo correr por nuestras venas la savia de la fe y, con ella, daremos abundante fruto en la medida que trabajemos para que su color y su valor no se debiliten.

Pidamos a Santa María Virgen que la FE sea algo duradero y decisivo en los años que estemos aquí en la tierra.

Para proteger esta valiosa flor es bueno regarla con buenas dosis de personalidad y de oración.

Pidamos a María: SER DIFERENTES A LO QUE EL MUNDO PRETENDE DE NOSOTROS




PENDIENTE DE REINA

Adornar con esta sugerente flor el rostro de María es saber dar gusto con las cosas pequeñas de cada día. Es sacar chispa y jugo a cada hora y en cada minuto de cada día con el que Dios nos despierta.

El “pendiente de reina” simboliza el detalle y el buen gusto. Aquellos que nos decimos cristianos sabemos que lo extraordinario no reside en la apariencia o en el escaparate sino que, por el contrario, intuimos y vemos que en la sencillez descansa el secreto de lo extraordinario.

María, con su pequeñez y humildad, supo señalarnos con su obediencia y apertura el camino que hemos de seguir los aventureros de Cristo para ser sus testigos: queriendo y amando las cosas de cada día como un servicio a los demás. Lo contrario nos llevaría simplemente a un hacer lo que queremos.

Por cierto, esta flor, cuando llega la noche se repliega sobre sí misma. Ojalá que el fruto de este mes de mayo sea precisamente lo contrario en nuestra vida cristiana: desplegarnos para ser testimonio de lo que llevamos y sentimos dentro.

Pidamos a María: NO AVERGONZARNOS DE MANIFESTAR NUESTRA FE




EL PENSAMIENTO

Cuando se quiere a un amigo todo nos parece poco para agasajarle. María, en la tradición de la Iglesia, ha tenido y lo tiene todavía un lugar privilegiado en el corazón de los creyentes.

¡Cómo no vamos a querer para Ella lo mejor!

La flor “pensamiento” simboliza la riqueza en la escasez. Mientras la mayoría de las plantas aguardan el retorno de la primavera el pensamiento no deja de florecer a manos llenas en medio de la frondosidad y el verdor de sus hojas.

Arrojar un “pensamiento” a las plantas de Santa María es lanzarle nuestro propósito de ser diferentes a los demás. Es solicitarte que nos ayude a florecer con lo mejor de nosotros mismos aunque otros nos digan que somos demasiado buenos o tontos. Tampoco, muchos de sus contemporáneos, entendieron la buena disponibilidad de Santa María. Al final…Dios le hizo ver el fruto de su “SI” contracorriente.

Pidamos por María: VALORAR LA RIQUEZA DEL CORAZON




FLOR VIOLETA

Es símbolo de la lealtad. Cuentan las leyendas que un ángel convertía las lagrimas de Adán al ser expulsado del paraíso en violetas. También San Bernardo llamó a esta flor la flor de la humildad y desde entonces fue adoptado como símbolo de la Virgen María.

Coger un puñado de “violetas” y llevárselos a María es sentir una llamada a seguir en el camino cristiano. Lo más fácil y cómodo puede ser el abandonar. Lo más sabio e inteligente, valiente y comprometido es….la lealtad a Jesús. No resulta difícil, ni mucho menos, sembrar de violetas el altar de Santa María y en recompensa escuchar una palabra de sus labios: “haced lo que El os diga”. Sólo de esa forma podremos mantenernos leales a lo que el Señor quiere y pide de nosotros.





LA MARGARITA

Ante las grandes propuestas vienen y se exigen siempre delicadas y pensadas respuestas: ¡SI! o ¡NO!. ¿Qué me dices?.......

A la flor margarita se le conoce como oráculo de los enamorados. A Santa María le sobraron todos pétalos menos uno. Solamente quiso deshojar aquel con el que, en la gruta de Nazaret, dijo “SI” desde el principio y para siempre.

Un día más, Dios, nos entrega una margarita para que plantándola a los pies de la buena Madre reflexionemos si de verdad nuestra Fe es un “sí” sin condiciones o si es un “sí” con muchas reservas (un “no” disfrazado). Que ofrezcamos a Santa María nuestro firme convencimiento de que un “SI” a Dios a pesar de los muchos riesgos mueve ríos de felicidad, de paz y de realización personal.

Pidamos por María: NO SER VELETAS EN NUESTRAS DECISIONES




Cortar un gladiolo y situarlo a los pies de Santa María Virgen es no dejar que lo intelectual pueda con la semilla de lo sobrenatural que todos llevamos dentro.

Los entendidos, cuando hablan del gladiolo, comentan que refleja a la cabeza dominando el corazón y los sentidos.

Ciertamente que en la época que nos toca vivir decimos que no hay que ser sentimentalistas; que hay que huir de todo aquello que denote debilidad en el carácter o en el corazón.

Que nosotros, por el contrario, seamos de aquellos que piensan que el corazón tiene razones poderosas que jamás la mente podrá doblegar ni entender.

María, al recibir este obsequio en forma de flor, nos recuerda que Ella también meditó, guardó y saboreó todo aquello que el Espíritu le inspiraba en lo más hondo de su corazón.

Qué razón tenía aquel sabio cuando sentenció: “dejar al hombre sin sentimientos es convertirlo en fría piedra”.

Pidamos a María: NO PERDER EL SENTIDO DE LA FE




Venimos un día más, Santa María, para ofrecerte las pequeñas conquistas de esta jornada.

Lo simbolizamos con esta “flor capuchina” que hoy florece a tus pies. Quisiéramos, Virgen y Madre, ser como esta planta: nunca se cansa de florecer y en abundancia.

Ayúdanos a no cansarnos de dar lo mejor de nosotros mismos. A convertir en un auténtico vergel de vida los lugares y las situaciones donde nos toca vivir y actuar.

Te pedimos que, nuestra existencia cristiana, se alimente de la misma fortaleza que caracteriza a esta flor: a pesar del pleno sol nunca muere. Que no puedan más los inconvenientes que salen a nuestro paso que la vida del Espíritu que llevamos dentro.

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La bondad y la indulgencia, Tú que sabes mucho de eso Santa María, la queremos simbolizar con el “crisantemo”.

¡Ojalá que muchos de nosotros tuviéramos la habilidad para mantenernos en pie como lo hace esta flor que hoy te presentamos!

Acostumbrados a vivir envueltos en celofán nos cuesta sonreir o volcarnos con los que son contrarios a nuestros criterios o ideas.

Es difícil comprender y entender aquella justicia de Dios que nos habla de la lluvia copiosa sobre la tierra de justos e injustos, buenos o malvados.

Conscientes de que nuestro amor y nuestro servicio lo dirigimos a según quiénes y cómo….te ofrecemos la flor del crisantemo que, prescindiendo de si es mucho o poco cuidada, sabe florecer al ciento por uno.



Petición: ESTAR ABIERTOS A LOS PROBLEMAS DE LOS DEMÄS





En un mundo donde se truncan amistades y deseos, amores y proyectos es bueno ofrecer a Santa María la flor de “la camelia”. Simboliza la amistad que nunca nadie podrá romper.

¡Bienaventurada me dirán todas las generaciones!

Así es, Virgen y Madre, en este mes de mayo –una vez más- nos postramos ante Ti y te felicitamos por ser la Madre de Jesús. Por haber ocupado parte de nuestro corazón. Porque, aunque pasa el tiempo, sigue vivo y agradecido nuestro afecto y cariño hacia Ti.

Hoy sigues brillando con el mismo resplandor que destella esta camelia que hemos cuidado y regado como el mejor testimonio de que nuestro amor hacia Ti, lejos de disminuir, va creciendo de día en día.

Petición: SER FIELES CON EL AMOR QUE DIOS NOS TIENE




Desde tiempos del Rey Salomón, la Azucena, representaba el canto a la pureza y a la majestuosidad, el candor y la belleza.

Tú, Santa María, sigues siendo para el pueblo cristiano el modelo de referencia que nos invita a valorar y vivir los secretos que te hicieron grande y preferida ante Dios.

No dejes, Santa María, que nuestro ser se degrade por la contaminación que constantemente nos invade y desvirtúa nuestras ganas de ser mejores y de ser diferentes a los demás.

¡Engrandece mi alma al Señor!, supiste responder con emoción contenida la salutación del ángel, tal vez sabedora que Dios se enamora del corazón que sabe guardar la belleza inapreciable al ojo humano.



Petición: SER CRITICOS CON AQUELLO QUE NOS CORROMPE


Venir a tu presencia, Santa María, es revivir contigo la alegría de la Pascua del Resucitado.

Es asomarnos al sepulcro vacío y preguntarnos por el paradero de aquel que habló con palabras de amor y que nos dio sin medida el pan multiplicado.

Sembrar de “flor de pascua” el suelo que te sustenta, Santa María, es pregonar a este mundo nuestro que Cristo sigue tan vivo como el primero día de su ser resucitado.

Flor de Pascua para que nunca olvidemos que nuestra Fe no se queda hundida en el agujero que dejó la cruz del Viernes Santo.

Flor de Pascua, para Ti Santa María, para que nos animes a vivir nuestro encuentro con el Resucitado con una alegría brillante y desbordada hacia todos los que nos contemplen.



Petición: VIVIR CON ALEGRIA NUESTRA VIDA CRISTIANA


El mes de mayo lo asociamos, en sentimientos y con mil cantos y plegarias, con tu figura Santa María.

El esplendor de la naturaleza, vestida de primavera, nos hace pensar y contemplar tu belleza sin par.

Con este “clavel” expresamos el gozo y la alegría que sentimos cuando nos ponemos en tu presencia. Con él expresamos la admiración y el cariño, el respeto y el amor de todos tus hijos e hijas.

Su aroma suave nos recuerda que nuestro testimonio cristiano ha de ser delicado y respetuoso, entregado y servicial, comprometido y certero.

Con razón dijo el viejo poeta: “llevar un clavel a la persona amada es decirle que es importante y única para nuestro corazón”.




La inquietud y las ganas de llevar al mundo la luz del evangelio la queremos hacer presente con la ofrenda del “crocus”.

Ponerse en camino, como lo hizo María después de conocer el anuncio de que iba a ser la Madre del mismo Dios, debe ser la consecuencia del coloquio personal y sincero entre un cristiano y María.

Inquietud, que no es perder los nervios, es lo que un testigo del Señor ha de sentir y tener al contemplar la figura de Santa María.

Con Ella, en este mes de mayo, nos ponemos en camino




La fascinación por las cosas de Dios y por la luz que El nos da la representamos con el “girasol”.

En el amanecer de cada jornada la yema y las hojas de esta flor se vuelven hacia el Este para no perder, ni un solo instante, la fuerza que le otorga la luz solar.

Dirigir nuestros hacia la Madre de Dios es querer aprovechar al máximo la fuerza que nos envía el Espíritu Santo; es querer broncearnos con el sol de la justicia que es Jesús; es permanecer con los pies en el suelo pero pendientes del aliento que María nos envía desde su altar.

El “girasol” es alimento de base en la vida de muchas culturas y también complemento en la dieta de otros tantos países desarrollados. Que la FE sea esa materia prima con la cual alimentemos y construyamos ese mundo tan necesitado de una hondura espiritual y humana.




Es difícil rebobinar la película de nuestra vida y no encontrar un momento de emoción contenida y vivida a los pies de Santa María Virgen.

Ese sentimiento, emocionado y agradecido, lo queremos simbolizar con la flor “petunia”.

Ya pueden caer chaparrones fuertes y de punta…a las pocas horas se recupera con la misma fuerza y perfume del primer día.

Cruzar el umbral de la puerta de una Iglesia y buscar la figura de Santa María es saber que la Madre siempre intercede ante Dios para que nosotros, sus hijos, nos levantemos victoriosos y fortalecidos después de las numerosas pruebas y caídas que nos da la vida.

Emoción y agradecimiento que expresamos siempre con un sentido y profundo Ave María.




No siempre la abundancia es sinónimo de felicidad. La flor “azalea” refleja la virtud de la templanza. Eso es precisamente lo que queremos conquistar a los pies de Santa María Virgen:

-Saber discernir entre la calidad y la cantidad

-Anteponer la belleza interior ante la seducción de lo puramente externo y vacío

-Ser moderados a la hora de acaparar y de tener

Elevar esta flor ante los ojos de María implica valorar los riesgos del abuso de las cosas o el equilibrio que da el buen uso de ellas.

Es, por encima de todo, conformarnos como lo hizo María con las pequeñas satisfacciones de cada jornada que, más allá de su sencillez, nos hacen sentirnos vivos y puestos al servicio de una causa: ser felices y hacer felices a los demás




Madre, dice el viejo adagio, no hay más que una. Y, cuando se trata de María, es además sinónimo de fidelidad y constancia sin límites.

La flor “begonia” es una flor de temporada. También, la vida de muchos cristianos, florece de vez en cuando.

Aún recuerdo, cómo recientemente, en una reflexión leía aquello de “los cristianos de la BBC” (cristianos de bautizo, boda y comunión).

Hagamos oración ante Santa María para que, aquellos que hemos sido bautizados, vivamos nuestra FE con un grado de cierta coherencia, compromiso y definitorio.

María nos da precisamente esa gran lección: después de decir “sí” en la gruta de Nazaret…se comprometió hasta el final de sus días con lo que Dios le sugería aunque no lo comprendiera.

Uno de los grandes males que rodean a nuestra Iglesia es precisamente ese….”los cristianos de temporada”.




El “geranio” simboliza el consuelo. Una casa llena de “geranios” significa almas alegres y corazones abiertos.

El hogar de María es un lugar donde uno siempre recupera la esperanza que se pierde y languidece por las calles del mundo.

María siempre será esta tierra, fértil y puesta a punto, donde no queda sin fruto la oración con fe desgranada.

Adornar su imagen en este mes de mayo con un “geranio” es comprometernos a ser fuente de consuelo y de acogida en un mundo que es regido por el compás del individualismo y del “sálvese quien pueda”.

Que esta ofrenda a María nos haga ser con-suelo. Que seamos base y colchón en las situaciones en las que muchas personas viven desesperadamente y sin un rincón donde descansar.





La preocupación por esa gran institución en la que todos hemos nacido, la familia, la queremos representar con la flor “alhelí”. Grupos de flores agrupados en varias espigas nos recuerdan los carismas y la diversidad, la riqueza y la pluralidad de padres e hijos, nietos y abuelos que conforman una FAMILIA.

María, al recibir este obsequio, nos recuerda que Ella también cruzó por momentos de dificultades en su hogar pero que nunca se dejó amedrentar ni confundir a la hora de defender y llevar adelante su misión de madre y esposa.

Presentamos en este día el “alhelí” en nombre de tantas personas que viven con generosidad, alegría, amor, paciencia y empeño ese arte de amar y de enseñar en cristiano y en familia.

“La familia es al paraíso anticipado” (John Browring)




Cuando llega la fiesta de nuestra Madre mil regalos se nos hacen poco para que sienta y comprenda que es mucho el cariño y otro tanto el amor que esos obsequios guardan y pregonan.

En mayo, rosario y oraciones, ofrendas y peregrinaciones, romerías y cantos constituyen el gran secreto a voces por los creyentes celebrado: MARIA MADRE DE DIOS Y DE NUESTRO PUEBLO.

La “orquídea” alumbra la riqueza mariana que todos llevamos ayudando a crecer el alma. Significa la firme creencia de que, Santa María Virgen, sigue siendo de capital importancia para seguir caminando tras las huellas del que venció en un madero a la muerte.

María, en reciprocidad, nos devuelve esta singular respuesta: la mayor riqueza que me podéis dar es ser testigos de Jesús Resucitado.

“La felicidad no está en vivir mucho sino en vivir bien” (P.Veira)


La universalidad de la Iglesia la queremos visualizar en la flor “iris”. Los entendidos asegurar que es una especie que igual se desarrolla en las cumbres que en los llanos, en los ríos que los lugares áridos.

María nos invita, en este mes de mayo, a no perder el horizonte de nuestra fe universal. A estar en comunión con miles de herman@s nuestr@s que creen en lo mismo que nosotros, que celebran el amor que Dios les tiene, que cantan con gozo, aún en diferente idioma, el Aleluya de la Pascua.

La Iglesia, que es la gran familia de los hijos de Dios, se siente unida por la fuerza y el vínculo del Espíritu Santo. Se fortalece por la Eucaristía. Se orienta por la Palabra de Dios. Se sostiene por la Gracia de la oración.

Dejamos la flor “iris” ante la Virgen y…nos vamos con la sensación de que nuestra familia es grande, santa, perfecta y pecadora a la vez.

“Cuando uno entra a una iglesia es él mismo pero se marcha sabe que no está sólo” (Anónimo)




Si algo valoramos en los tiempos que vivimos (por ser un bien escaso) es la FIDELIDAD; cuando alguien cumple lo que promete; cuando una pareja (a pesar de las dificultades) sigue adelante; cuando una persona lucha por sus ideales y sus principios.

Entrar en la presencia de María y dejar que suba por la pared de su santuario una “hiedra” es ser conscientes de que nos falta mucho para ser coherentes entre lo que decimos y aquello que hacemos.

Ella, María, fue fiel hasta el final. Supo agarrarse en cuerpo y alma a la fe como la misma hiedra se ajusta a un muro para no desprenderse, caer al suelo y morir.

Hoy, no puede ser de otra manera, recordamos a tantos hombres y mujeres que iniciaron con buena voluntad el camino de la vida cristiana pero, los vientos de la comodidad, apatía, incredulidad o secularismo…los alejó por otros derroteros.

Mirar a María, en esta jornada del mes de mayo, es hacerle sabedora de que la fidelidad sólo se consigue cuando uno la trabaja y la solicita a Dios por la oración.




A lo largo de la historia, al laurel se le ha conferido significación religiosa vinculada al triunfo. La mitología griega lo consagro a Apolo, dios de la salud y la medicina. Con laurel eran coronados los emperadores romanos y los vencedores en torneos y batallas. Con palmas y ramos de laurel fue aclamado Jesucristo en su entrada en Jerusalén, y para conmemorar este episodio el mundo. Cristiano ha instituido el Domingo de Ramos, en que se bendicen patinas y laureles.

Y también, simbolizando el triunfo de María por su disponibilidad y obediencia, sencillez y pobreza, apertura y bondad, queremos ofrendarle una pequeña rama de “laurel”.

Que Ella nos ayude a superarnos a nosotros mismos en aquello que merezca la pena. Que seamos de aquellos intrépidos que, contra viento y marea, saben esforzarse por ascender a las más altas cotas de verdad y de sinceridad, de amor y de justicia, de paz y de solidaridad.

Qué bien lo expresó el sabio: “el oro se hace viejo en la tierra pero el triunfo que no se malogra espera siempre en el cielo”.



Cuentan que no hay nada mejor para la salud de los ojos que una buena infusión de “jazmín”. Tal vez, agobiados por el escaparate y el fuego de artificio, hemos olvidado pedir a Dios “ojos para ver bien”.

María, mejor que nadie, supo distinguir con larga vista aquello que Dios le puso delante de sus ojos.

Alfombrar la casa de la Virgen con el “jazmín” es pedirle a María que nunca deje de mirarnos. Es rogarle que interceda ante el Padre para que nunca perdamos el perfume de los amigos de Jesús: solidaridad y servicio, perdón y comprensión, afabilidad y alegría.

Pidamos a Santa María, en este mes de mayo, que cuide de nuestros ojos para que sepamos ver con claridad aquello que conviene para ser unos buenos hijos de Dios y unos altavoces que suenen en el mundo como aleluyas de la Pascua del Resucitado.




“Mira dentro de ti. Allá está la fuente del bien, que nunca se agotará con tal de que vayas excavando tu interior en cada instante”.

La Pascua nos invita a descubrir esa alegría de nuestra fe cristiana que, a veces, tanto disimulamos y tanto nos cuesta manifestar.

Entregar una flor “tulipán” a Santa María es descubrir la belleza y el colorido que nos aporta el mensaje de Cristo cuando se vive y se cuida con intensidad y con interés.

El “tulipán” florece a los cien días de ser sembrado y, después, va apagándose para en el próximo año y con el mismo bulbo volver a nacer.

María nos recuerda que la Palabra de Jesús se cumple. Vivamos con alegría y cerremos los ojos a este mundo con la misma alegría de saber que volveremos a encontrarnos por aquel que triunfó sobre la muerte: CRISTO.

Es cuestión de buscar, en lo más hondo de nosotros mismos, el susurro y el aliento del Espíritu Santo que nos dice que somos semilla de eterna vida.




“El secreto de la felicidad no consiste en hacer siempre lo que se quiere, sino en apreciar siempre lo que se hace” (L.N.Tolstoi).

María, desde el principio, aún sin entender ni comprender aquel Misterio que se le asomaba quiso entregarse a él sin condiciones.

La flor “adelfa” simboliza la decisión y el coraje.

No hay nada que nos pida Dios que sea imposible realizar. Cuando uno se pone en sus manos sabe, de antemano, que todo lo que venga del cielo esta llamado a su plena realización.

¡Hágase en mi según tu Palabra!. Con María tenemos un seguro por el cual Ella nos empuja y nos dinamiza en nuestra vida espiritual y material.

Con María aprendemos a querer y a disfrutar con las indicaciones de Dios que no pretenden otra cosa sino el que llevemos una vida digna y sin sobresaltos, feliz y sin estridencias.

Ojalá, pidámoslo a la Virgen, nuestra confianza en Jesús sea tan perenne como la hoja de la adelfa que nunca muere.

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